Resumen


Ética Profesional

La expresión currículum vitae posee una significación comprensible de “suyo”. Pero no debemos entenderla bien, porque ese enunciado no se refiere al curso que nuestra vida ha tomado de acuerdo a lo que nuestro ser ha logrado y lo que hacemos, más bien a la comunicación de todo lo que hemos hecho en nuestro oficio o profesión, reducido a un registro cronológico de habilidades, aprendizajes y puestos desempeñados.

¿Qué es lo que todos o casi todos hacemos? Trabajar. Llevar a cabo un oficio, un empleo, una profesión. Hay algo mucho más importante que la eficiencia en el trabajo. Y eso es lo único que funciona como razón de ser de una  genuina eficiencia en el quehacer de las profesiones y los oficios.

La palabra profesar significa “declarar o enseñar en público”, que quiere decir “declara abiertamente”, “hacer profesión”. Del mismo origen provienen las palabras “profesor” y “profesión”. Por un lado, el que declara públicamente, el que es un profesor, quien profesa una convicción y por el otro, por la vía de la profesión, el profesional. El que es un “profesional” renuncia a sus interese personales y “en cuerpo y alma” se pone al servicio de los intereses de su profesión.

Todo el sentido ético del trabajo tiene su fundamento en la conexión de esa dignidad suya con su propio ser. El requerimiento pragmático de la eficiencia usa  a la persona como medio para conseguir beneficios o utilidades; en cambio, la exigencia ética de eficiencia, generada por el sentido ético del trabajo, toma al hombre respetándolo como un “fin” en sí mismo y a su labor, como algo digno del mismo respeto del humano. El trabajo tiene un sentido ético, porque puede hacerse bien o mal; el sentido ético de la vida es posible porque puede vivirse bien o mal.

La ética es una disciplina filosófica cuyo objeto de estudio es el comportamiento moral de los hombres. Este campo de la investigación filosófica incluye desde lo que llamamos conciencia moral (que es una capacidad de distinguir lo que está bien y lo que está mal) hasta nuestros juicios y valores morales pasando obviamente, entre muchos otros temas.

Y el vocablo “ética” se presta a muchos mal entendidos debido a los diversos temas en los que se suele usar, como los negocios. Aquí entra el tema de que se puede ser honesto y al mismo tiempo obtener utilidades. Pero no basta contar con buenos deseos y con buenas normas morales para que cualquiera sepa, en cualquier circunstancia, que hacer para obrar moralmente bien.

Entonces:

La ética profesional no depende directamente de ciertas normas o códigos “de ética” de distintos gremios profesionales, es por esencia libre, consciente y responsable de las consecuencias, independientemente de las buenas intenciones, es necesario elegir entre una cosa y otra. Vivir es elegir. No hay salida. “Estamos condenados a decidir porque somos libres y somos libres por la influencia de nuestro ser”.

La ética, en el sentido profesional, tiene que ver íntimamente con nosotros, está directamente vinculada con la calidad moral de nuestro trabajo, implicada en el modo de llevar a cabo nuestro quehacer, implica entrega vocacional, responsabilidad, honestidad intelectual y práctica. Es en esencia un compromiso con lo que todos hacemos.

La ética del trabajo lleva de la mano la frase “la función debe de continuar”, esto quiere decir que sin importar el estado de ánimo, oh los conflictos que tengamos debemos realizar nuestro trabajo y realizarlo de manera adecuada. Debemos comprometernos con nuestro trabajo en un profundo y natural sentido comunitario.

Cuando hay ética profesional, hay responsabilidad profesional: Profesionalismo. Esto quiere decir que a pesar de los pretextos y obstáculos que se puedan presentar, la responsabilidad es la imposibilidad de apelar un pretexto, por bueno que pudiera ser, para justificar el hecho de que no hicimos lo que vital y profesionalmente teníamos que hacer.

Además de hacer correctamente las cosas y estar conscientes de ello, un ejemplo seria: Si yo hago bien un traje, soy de verdad un sastre. Si enseño por vocación, soy de verdad un maestro, si investigo por amor a la verdad, soy de verdad un filósofo o un científico, si curo por amor a la vida, soy verdaderamente un médico, etcétera, etcétera.

La vida es un constante cambio, a veces uno se la pasa bien, hay momentos en los que uno se la pasa muy mal, hay ocasiones en las que puede haber mucho dinero, hay momentos en los que no lo hay. Pero la satisfacción de hacer bien lo que uno hace, siempre se convertirá en una permanente fuerza interior, propia, para vivir y tolera las dificultades de la vida.

Por otro lado no hay que perder de vista que la ética del trabajo y la ética profesional tiene una vinculación directa con la educación moral del ser humano: es preciso aprender que hay cosas que están mal y cosas que están bien.

Como finalidad es preciso distinguir entre ser profesional y ser profesionalita o tener una profesión. La diferencia la establece las distintas formas de compromiso del trabajador.

Tener una profesión es mantener un compromiso con un determinado saber teórico, práctico y con los demás.

En cambio, ser un profesional es algo que no sólo tiene que ver habilidades o conocimientos y estudios realizados, sino también con una peculiar forma de responsabilidad.

No está de más insistir: La ética profesional, por supuesto, incluye el sentido ético del trabajo, pero implica un mayor compromiso ético o moral. Las formas de compromiso ético, de ética profesional, no las consigue y las sostiene un título o grados académicos, sino una forma de ser, una decisión de ética profesional que no puede abandonarse sin dejar de ser lo se era. Esto mismo vale para cualquier profesión que naturalmente exige una ética profesional: una responsabilidad moral inherente al ser y el hacer, o sea, a lo9 que es y a lo que se hace.

Comentarios